La opinión
común y el acierto
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Entre comillas, escritos de Séneca. (*)
“Todos
los hombres, hermano Galión, quieren vivir felices, pero al ir a
descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas, y no es fácil
conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella
cuanto más afanosamente se la busque, si ha errado el camino, si éste
lleva en sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. Hay
que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de
considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y
veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada
día y cuánto nos acercamos a aquello que nos impulsa un deseo natural.
Una vez más reflexionamos sobre lo básico que es tener
los objetivos claramente definidos. Sin embargo, en esta oportunidad
profundizamos su importancia con respecto a la felicidad. Para sentirnos
felices es necesario darnos cuenta qué es lo que nos hace sentirnos
felices.“
En primera instancia se suele pensar que tener mucho
dinero nos produce felicidad, o tener grandes logros materiales o
profesionales. Pero muchos tras toda una vida de lucha descubren que eso
no es lo que los ha hecho felices. Cuando analizas los pro y los contra de
las diversas alternativas que se te presentan en el camino, es bueno
considerar un componente esencial. Elegir aquella opción que además de ser
favorable o con más posibilidades de éxito, me haga más feliz y me haga
sentir más satisfecho o realizado.
Si no sabes lo que te hace feliz, es posible que te
esfuerces intensamente en la vida en su búsqueda, pensando que tener algo
material de traerá esa anhelada felicidad. Y mientras más afanosamente la
busques, más te alejas de ella, pues vas en un camino errado, quizás en
sentido contrario.
Cuando descubres donde está la felicidad, en realidad en
los pequeños acontecimientos de la vida, tal vez en cultivar la amistad,
el amor y la paz, entonces podrás definir un camino a tomar. Considera que
la felicidad no es una meta, sino que está en el camino que conduce a esa
meta. La felicidad está en el quehacer diario, en los encuentros con los
otros, en el compartir, en el amor, en la generosidad de las pequeñas
acciones diarias.
“Mientras erremos de acá para allá sin seguir a otro
guía que los rumores y los clamores discordantes que nos llaman hacia
distintos lugares, se consumirá entre errores nuestra corta vida, aunque
trabajemos día y noche para mejorar nuestro espíritu. Hay que decidir,
pues, a dónde nos dirijamos y por dónde, no sin ayuda de algún hombre
experto que haya explorado el camino por donde avanzamos, ya que aquí la
situación no es la misma que en los demás viajes; en éstos hay algún
sendero, y los habitantes a quienes se pregunta no permiten extraviarse;
pero aquí el camino más frecuentado y más famoso es el que más engaña.
Nada importa, pues, más que no seguir, como ovejas, el rebaño de los que
nos preceden, yendo así, no a donde hay que ir, sino a donde se va. Y
ciertamente nada nos envuelve en mayores males que acomodarnos al rumor,
persuadidos de que lo mejor es lo admitido por el asentimiento de
muchos, tener por buenos los ejemplos numerosos y no vivir
racionalmente, sino por imitación.
De ahí esa aglomeración tan grande de personas que se
precipitan unas sobre otras. Lo que ocurre en una gran catástrofe
colectiva, cuando la gente misma se aplasta, nadie cae sin arrastrar a
otro y los primeros son la perdición de los que siguen, puedes verlo
suceder en toda vida; nadie yerra sólo por su cuenta, sino que es causa
y autor del error ajeno. Es dañoso, pues, apegarse a los que van
delante; y como todos prefieren creer que juzgar, nunca se juzga acerca
de la vida, siempre se cree, y nos perturba y pierde el error que pasa
de mano en mano.”
La alternativa más cómoda es hacer lo que los demás te
digan qué hagas. Esta actitud no te permite aprender debidamente, lograr
experiencias y aumentar tu sabiduría. Dejas el control de tu vida en los
demás. No porque la mayoría tome un camino, ese es el apropiado para ti.
Tal vez te realices más y seas más feliz en un camino diferente al de la
mayoría. Como sea, tienes que experimentarlo por ti mismo para saber.
Generalmente cuando los otros te dicen qué hacer, están proyectando sus
propios deseos o carencias en ti o bien están pensando en sus propios
intereses.
En esta exploración de alternativas diferentes o nuevas
para ti, conviene apoyarte en los expertos, en quienes ya han recorrido
ese sendero, para que te orienten y te faciliten la marcha. No podrán
hacer el camino por ti, pero te servirá para saber mejor si es lo que
quieres y si es así, aprender a marchar más rápido y directo. La felicidad
también se aprende. Es una materia como cualquier otra y, por lo tanto,
hay personas verdaderamente expertas en felicidad. Sus sugerencias ayudan
ciertamente a ahorrarse muchos sinsabores.
“Perecemos por el ejemplo de los demás; nos salvaremos
si nos separamos de la masa. Pero ahora la gente se enfrenta con la
razón, en defensa de su mal. Y sucede lo mismo que en los comicios, en
los cuales los mismos que han nombrado a los pretores, se admiran de que
hayan sido nombrados, cuando ha mudado el inconstante favor; aprobamos y
condenamos las mismas cosas; éste es el resultado de todo juicio que se
falla por el voto de la mayoría.“
La democracia quizás sea el mejor sistema de gobierno que
hemos inventado hasta ahora, pero está lejos de ser un método perfecto. Su
gran debilidad está en que deciden las mayorías, y las mayorías no siempre
tienen la razón. La gente sigue como masa a ciertos líderes sin entender
real y cabalmente lo que están opinando o defendiendo. Se sigue más por
razones emocionales que racionales. Así pues, después de haber elegido a
los representantes, muchos se sorprenden de sus actos que no coinciden con
lo que el elector supone deberían hacer.
En el tema de la felicidad, las personas también marcharán
como masa en torno a ciertos líderes de opinión o medios de comunicación
que te dicen qué hacer para ser felices. Luego, descubrirán que consumir
tal o cual producto, alcanzar tal o cual puesto, no les trajo felicidad.
No te dejes llevar por la mayoría: quizás estén cayendo en una ilusión de
felicidad. Atrévete a ser diferente y a recorrer rutas poco transitadas.
En
lo que a mí respecta, me trajo más felicidad vivir en un pueblo más
pequeño, tener un trabajo que me gusta y por el cual hasta pagaría por
hacerlo, poder usar ropa cómoda y sencilla; enseñar a mejorar la calidad
de vida, a ser más felices y a cultivar la comprensión y aceptación. Y,
cuando es necesario, ir a la gran ciudad, caminar rápido y usar ropa
formal cuando tengo que realizar actividades donde se espera que me
presente así. Pero, tranquilo, porque después volveré a la sencillez y
tranquilidad de la localidad y vecindario donde resido.
¿Y a ti? ¿Qué realmente te hace feliz?
Comentarios a “Sobre la felicidad” de Séneca por
Sergio Valdivia
(*) Lucio Anneo Séneca, en latín
Lucius Annaeus Seneca, también conocido como el joven (4 a.C. - † 65
d.C.). Nació en Córdoba, España (Hispania en la época). Hijo del orador
Marco Anneo Séneca, fue un filósofo romano conocido por sus obras de
carácter moralista.